El pasado 16 de junio se celebró en el colegio Trabenco-Pozo, en Puente de Vallecas, la asamblea general de la Comunidad Energética Vallekana. Un encuentro en el que la asamblea aprobó la incorporación de 32 personas y entidades socias -entre ellas vecinas y vecinos, familias y entidades como la AV Palomeras Bajas o el Club Deportivo La Fábrika-; y en el que además se hizo balance del estado del proyecto, que sigue su curso de consolidación asociativa y técnica previa a su puesta en marcha definitiva.
La sesión sirvió para repasar el camino recorrido hasta ahora: reuniones mensuales del grupo motor, redacción de los estatutos y del reglamento de régimen interno, inicio de los trabajos técnicos y del expediente de distribución, labores de comunicación y captación de personas interesadas, y formación interna del equipo impulsor.
La incorporación efectiva de las socias y el arranque de la instalación quedan, no obstante, pendientes de las autorizaciones administrativas necesarias, especialmente de la autorización municipal.
¿Cómo funcionará la comunidad energética?
Durante la asamblea se explicó el modelo de funcionamiento previsto: el centro escolar pone a disposición su cubierta a cambio de una contraprestación estimada en el 15% de la producción, mientras que las personas consumidoras asumen el coste de la instalación a cambio de un porcentaje de la energía generada, proporcional a su inversión.
Para las viviendas se ofrecerán participaciones adaptadas al consumo de cada hogar (desde 0,5 hasta 1,5 kWn —kilovatios nominales—), y para personas jurídicas, de 1,5, 2 y 3 kWn, reservando inicialmente un 15% de la potencia de la instalación para este último perfil durante los primeros seis meses.
La asamblea distinguió también entre dos tipos de vinculación con el proyecto: las socias colaboradoras, con una cuota anual de 24 euros, y las socias energéticas, que dispondrán de un título social y participarán en las decisiones sobre la instalación bajo el principio de un título, un voto, con independencia de la potencia contratada.
Las altas de socias energéticas se gestionarán por orden de inscripción hasta agotar la potencia disponible, y se habilitará una lista de espera que se revisará anualmente, con un plazo de solicitud hasta el 30 de noviembre.
Diez hogares vulnerables, prioridad del proyecto
Uno de los puntos centrales de la asamblea fue la reserva de 10 kWn para 10 hogares en situación de vulnerabilidad energética. El objetivo es mejorar las condiciones higrotérmicas – factores ambientales que definen el confort y la salubridad – de estas viviendas, mediante el suministro de energía a coste cero y, cuando sea posible, apoyo para la instalación de bombas de calor eficientes.
La Comunidad Energética Vallekana en cifras
En términos técnicos y económicos, el proyecto se traduce en un impacto directo tanto para el barrio como para el planeta.
La instalación, que cuenta con un presupuesto de 85.000 € y un tiempo estimado de amortización de entre 4 y 5 años —según variables de consumo y contrato—, constará de 240 paneles solares con una potencia de 109 kWp. Este despliegue permitirá producir 175.000 kWh/año de energía limpia, lo que evitará la emisión de 80,83 toneladas de CO2 equivalente al año.
Más allá de los beneficios ambientales, el bolsillo de la comunidad también lo notará: se estima que el colegio Trabenco ahorrará unos 4.000 € anuales en su factura eléctrica, mientras que las familias lograrán una reducción de en torno al 42% sobre su consumo eléctrico, una cifra respaldada por el estudio Brillaverde sobre 68 casos reales.
Con estos objetivos en el horizonte, el grupo motor de la comunidad energética continúa trabajando a pleno rendimiento en las fases técnicas y de captación, a la espera de recibir las últimas autorizaciones administrativas para arrancar definitivamente.

Un proyecto que viene de lejos
Detrás de esta asamblea hay un recorrido de varios años. Desde 2022, el proyecto Bloques en Transición trabaja en Vallecas con una mirada comunitaria y de justicia social, llevando la transición energética al propio tejido vecinal. Ese trabajo se fue reforzando con propuestas como la Red de Oficinas Vecinales de Energía Justa e Inclusiva, y hoy tiene su continuidad en Redes Vecinales y Escuelas en Transición, que lleva ese mismo enfoque a los centros educativos del distrito. Este proyecto está impulsado por Tangente, Socaire y ReBive, con la colaboración de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y la financiación de EDP.
Bajo este paraguas se trabaja codo a codo con centros escolares y comunidades locales, con el propósito de combatir la pobreza energética y fomentar la transición justa a través de la participación y la intervención social. Para ello se recurre a talleres, metodologías innovadoras y planes de transformación y adaptación energética como el que ahora toma forma en el colegio Trabenco.

