junio 2019 | Noticias

Medio ambiente y modelo económico: Una cuestión de límites y alternativas

¿Es posible hacer empresa respetando los límites del planeta? ¿Es posible ser sostenibles y no tener ánimo de lucro? No solo es posible, ya existe. Celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente como una fecha necesaria para reivindicar nuestro modelo de empresa y el marco en el que se sitúa: la economía social y solidaria, que destaca entre sus principios básicos la sostenibilidad ambiental, no como una política de responsabilidad social corporativa, sino como una forma orgánica de hacer.

Impacto del modelo productivo en los límites planetarios

Según el informe de la Asociación de Fundaciones de la Naturaleza (AFN) ‘Entidades sin ánimo de lucro y economía social y solidaria. Formas de trabajo para la conservación de la naturaleza y la gestión de los recursos naturales‘, aunque todos somos más o menos conscientes del impacto que el modelo actual de producción y consumo tiene sobre los recursos naturales, la magnitud del mismo se nos escapa, no sólo por la dificultad de su medición sino por la falta de acceso a información apropiada sobre ello. Por eso, a través del poder legislativo y judicial, se han puesto en marcha medidas para que las empresas asuman la responsabilidad de sus actos, también con de forma preventiva.

En este sentido, el Ministerio para la Transición Ecológica señala que la Ley 26/2007, de 23 de octubre, de Responsabilidad Medioambiental, que incorpora al ordenamiento jurídico interno la Directiva 2004/35/CE, del Parlamento Europeo y del  Consejo, de 21 de abril de 2004, ha instaurado un régimen administrativo de responsabilidad medioambiental en las empresas de carácter objetivo e ilimitado, basado en los principios de “prevención de daños” y de que “quien contamina, paga”.

Una economía enraizada al territorio

El citado informe, elaborado por nuestra compañera Carolina Yacamán Ochoa (ambientóloga y Doctora en Geografía, profesora en la universidad Carlos III y miembro de la cooperativa Heliconia); junto a Antonio Ruiz Salgado, abogado y consultor jurídico ambiental, Doctor en Derecho administrativo; y a Alberto Navarro Gómez, ambientólogo y consultor en conservación de la naturaleza y desarrollo rural, señala cómo la economía social y solidaria cuenta con otros principios, enraizados en el territorio.

En este sentido, Yucamán señala en el documento que «la gran diversidad de agentes, organizaciones y redes que componen la economía social y solidaria, junto con la gran heterogeneidad de ámbitos en los que opera, la configuran como un paradigma económico poscapitalista, con una alta capacidad de innovación social y capaz de dar respuesta a los problemas que genera la economía capitalista» como es daño al medio ambiente.

Las empresas que componen la economía social contribuyen a democratizar la economía, al orientar su actividad al servicio del bien común, y a desarrollar actividades que redundan en el bienestar de la comunidad. Esto supone un planteamiento renovador y estratégico sobre la manera de entender la economía tanto en el funcionamiento y la gestión interna de las empresas, como hacia fuera, en su dimensión de sujeto político en los distintos ámbitos de la sociedad.

Otra economía para enfrentarse a los retos globales: crisis alimentaria, cambio climático

La participación directa, el empoderamiento de los agentes locales, la cooperación, la solidaridad, y la justicia social son sin duda una de las principales fortalezas que identifica a la economía social y solidaria. Además de sus siete principios básicos:

  1. Principio de Equidad
  2. Principio de Trabajo digno
  3. Principio de sostenibilidad ambiental
  4. Principio de cooperación
  5. Principio «sin fines lucrativos»
  6. Principio de compromiso con el entorno

Por todo ello, y como destaca el informe, esta economía es un paradigma que trae consigo nuevas lógicas económicas capaces de activar procesos que permite generar dinámicas territoriales alternativas a partir de estrategias de cooperación y de innovación social, cuyos efectos se multiplican gracias a su filosofía de trabajo en red y que seguramente constituirá en un futuro la alternativa a la crisis económica y ecológica del presente.

Economías transformadoras

Junto a la economía social y solidaria se encuentra dentro de lo que se denomina las economía transformadoras: economías feministas, procomunes, soberanía alimentaria y economía social y solidaria. Estas cuatro visiones de abordar la economía desde otra perspectiva encuentra una visión común: defender y situar en el centro de nuestra vida económica la sostenibilidad a largo plazo de los sistemas naturales, de las tareas de cuidado y los vínculos comunitarios. Y hacerlo de manera que las formas que tome la organización económica se basen en una distribución igualitaria del poder y de los recursos y, por tanto, se enfoquen a la satisfacción de necesidades (en vez del lucro), y se haga desde de la gestión democrática y transparente.

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