Mejorar la atención a víctimas de violencia de género con un acompañamiento personalizado

Facilitar el contacto con las instituciones de las mujeres que sufren maltrato. Cuando el Institut Balear de la Dona revisó la atención que se proporciona a las víctimas de violencia de género, se encontró con esa necesidad, que demandaba una mejora de la coordinación institucional de los recursos y profesionales encargados de atender a estas mujeres. De ahí surge el proyecto ARIADNA (Acción para la recuperación integral de las víctimas de violencia de género y mejora de la coordinación institucional), que propone toda una serie de medidas en diferentes ámbitos. Éstas comprenden desde un sistema de información compartida a un plan de formación integral, pasando por la puesta en marcha de una nueva figura, la “persona de referencia para las mujeres víctimas de violencia de género” . Las cooperativas de Tangente Andaira y CSE se han encargado de identificar, capacitar e implementar esta última.

Como explica Nuria Sánchez, de Andaira, en la atención a las mujeres que sufren maltrato a veces se produce “una revictimizacion de las víctimas, porque van pasando por diferentes servicios contando mil veces su historia, porque no hay alguien que haga seguimiento, porque los servicios no se coordinan o se solapan entre sí…”. La figura de referencia, así, se plantea para solventar las dificultades de coordinación institucional y evitar a las mujeres el peregrinaje por diferentes servicios y recursos, proporcionando un profesional que les acompañe durante todo el proceso. En definitiva, “se trata de poner a la mujer en el centro y a los recursos sociales a su servicio”, explica Rosa Domínguez, de CSE.

Aunque su aplicación al ámbito de la violencia de género es novedosa, esta figura ya se ha puesto en práctica en otros ámbitos, añade Rosa. “En algunos Servicios Sociales existe una figura parecida para llevar algunos casos, y sabemos que en Castilla y León se está trabajando en una figura similar, que llaman ‘coordinadora de caso’, que trabajaría en Servicios Sociales y que tendría unas funciones específicas”.

¿Cuál ha sido la labor de Andaira y CSE? En un primer momento, los equipos han realizado una investigación para definir el perfil que tendría que tener esta figura, así como sus funciones y competencias. Para ello, han entrevistado a técnicos y profesionales de diferentes servicios y ámbitos territoriales. En este primera fase, han contando con la expertía en violencia de género de IMC. Con eso han dibujado un primer perfil que luego han revisado diferentes expertas y, una vez hechas estas aportaciones, se ha realizado un informe con propuestas. La persona de referencia tendría, así, dos líneas de actuación: por un lado, cuenta Rosa, “el trabajo directo con las mujeres víctimas de violencia de género, que implica un acompañamiento activo y una presencia permanente en el proceso”. Y por otro lado, ser un nexo entre todos los recursos que intervienen en un caso de violencia. De este modo, la persona que desempeñe este papel será una figura de referencia tanto para la mujer a la que acompaña como para los técnicos de los diferentes servicios y recursos.

¿Qué pasos quedan por dar? Una vez hecho el informe y definida la figura, se ha abierto un periodo de formación para las personas que van a desempeñar este papel. De este modo, se han formado 27 personas de forma presencial y online, a través de un aula virtual elaborada por Tangente. Rosa explica que la formación ha sido muy rica e interesante, gracias al intercambio entre perfiles profesionales muy diferentes y con experiencias muy diversas.

La siguiente fase del proyecto consistirá en poner en marcha una experiencia piloto de la figura de referencia en alguna localidad balear. Ahora mismo se están valorando las diferentes opciones para su puesta en marcha, un recorrido que también contará con el acompañamiento de Andaira y CSE.

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